En relación a nuestro proyecto “aprendemos jugando” nos hemos focalizamos en el juego heurístico ya que nos parece importante la estimulación y así como también la autonomía que ejerce cada niño frente a los distintos objetos. Creemos que el niño debe tener un lugar para desarrollarse y expresarse a través del juego; en donde pueda crear su mundo de fantasía y lograr, a través del mismo, un proceso creador.

Lo más importante que queremos destacar es la importancia de este tipo de actividad pudiendo observar cómo descubren los niños por voluntad propia las características de los objetos, así adquiriendo nociones de volumen, textura, color, etc. Además de tomar noción de la gravedad y equilibrio de los objetos, sin que ningún adulto los oriente. También favorece el proceso de socialización y conlleva unas reglas que tienen que ser integradas y llevadas a cabo si se quiere participar.

¿Qué es el juego heurístico?

El juego heurístico es una actividad de juego, donde los niños/as o interactúan con los diferentes tipos de material. Es una continuación del cesto de los tesoros y se inicia desde que el niño/a comienza a desplazarse, hasta los 36 meses.
Al igual que en el cesto de los tesoros, el juego heurístico también desarrolla capacidades cognitivas (comprender, relacionar, conocer…), perceptivas (visión, oído, tacto, gusto, olor), corporales (motricidad gruesa, fina), éticas (respetar, colaborar…), afectivas (disfrutar, valorar, querer…), sociales (colaborar, compartir…).Los/as niños/as descubren a través de los sentidos las características de los objetos que manipulan, realizando así nuevos aprendizajes.
El juego heurístico favorece el aprendizaje por descubrimiento, el conocimiento de la realidad, la autoestima y respeta el ritmo y las necesidades de cada niño/a.

Fases del juego heurístico.

El juego heurístico tiene tres fases:

*En la primera, la educadora prepara el material en un aula vacía y libre de otros elementos de juego. Selecciona tres tipos de materiales sensoriales diferentes (unos 150 objetos) y elige los recipientes más adecuados que harán la función de contenedor* (tres como mínimo para cada niño). Se organiza la sala en varios puntos de juego, de manera que los materiales queden agrupados según sus cualidades. Los niños pueden encontrar el material esparcido por el suelo o sobre una alfombra para limitar el espacio y reducir el nivel de ruido, ya que la tranquilidad es un elemento importante de la sesión.

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*En la segunda, fase de exploración, los niños combinan y exploran libremente los diferentes materiales (se preguntan ¿Qué puedo hacer? y comienzan a emparejar, tapar, destapar, abrir, cerrar, llenar, sacar, separar, girar, encajar, apilar, equilibrar, rodar…).

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*En la tercera fase, fase de recogida, los niños recogen el material y lo van clasificando con la ayuda de la educadora, guardando cada material dentro de su bolsa* o contenedor correspondiente. Les indica el nombre, la cantidad y el lugar donde se encuentra en relación con los demás objetos (debajo de, allí hay dos más, etc.).
*Igual que con el cesto de los tesoros, “el papel de la persona adulta es prestar atención sin interferir, y la concentración que demuestran los niños” suele hacer innecesario que se les hable.
*”A medida que los niños se enfrascan en su exploración, van esparciendo los objetos por el suelo. Hay que reorganizarlos en silencio de vez en cuando, para que no dejen de atraer la atención”.
“Hay que reservar siempre tiempo suficiente, unos quince minutos para ordenar el aula sin prisas, de manera que sea una actividad tan divertida como la de jugar”.

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Materiales utilizados.

Muchos de los objetos se pueden conseguir de los padres, las docentes, amigos, comercios vecinos, etc.; por ejemplo potes vacíos tapas de metal de tarros, piñas, rollos; otros, como los pompones de lana, se pueden hacer fácilmente. Los que se compran en ferreterías, tiendas de artículos de cocina o en mercerías son en general, bastantes económicos (pinzas de madera para tender la ropa, ruleros para el pelo, pelotas de pimpón).
Se necesitan bolsas que se cierren con un cordón o cajas, para guardar estos materiales.
Se deben buscar continuamente, con imaginación, objetos diferentes que se puedan añadir a la colección de bolsas. Es una buena forma de implicar a los padres y a los voluntarios, en quienes pueden despertar gran interés. Muchos artículos son parecidos a los que se incluyen por unidades en la “Canasta de los tesoros”, y ofrecen la más amplia variedad posible de tamaño, peso, color y textura.
El papel que deben desempeñar los docentes/adultos y la participación de las familias
La función del docente es fundamentalmente la de facilitadora del juego; es quien selecciona y reúne los objetos, los cuida, se asegura de que se reparen los estropeados y se laven o, si es necesario, se tiran y piensa en otros tipos de elementos interesantes.
Durante el desarrollo, debe permanecer sentada en la silla, en silencio, atenta y observando, tal vez estudiado a un niño determinado y registrando aquello que hace con el material. No estimula ni sugiere, no elogia ni dirige lo que los niños deben hacer. La única excepción en este punto es si un niño empieza a tirar las cosas y a molestar a los demás. En estas circunstancias se sugiere que lo mejor es ofrecerle un recipiente y animarle a que coloque dentro de las cosas. Debe también controlar el tiempo para que la sesión se pueda terminar sin prisas.
Mientras se guardan los materiales, los niños deben recoger las cosas del suelo, llevarlas a la docente (quien debe permanecer sentada) y ponerlas en sus bolsas o contenedores correspondientes.

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